villaesteba

Presentaciòn de nuestra empresa.

Hojas secas

miércoles 10 noviembre 2010

Ahora todo me es extraño, ya no puedo ver las flores de cristal,
aquellas que tu plantaste para mi. Tu la reina de mi jardin de
los desordenes.
El viento me quema y el agua me seca, lo que antes me daba
vida, ahora es agonia.
ya no puedo ver los secretos juegos de mi infancia, aquellos
que compartimos, entre la paja seca y el olor a piel gastada.
deambulo por laberintos de pasillos claros, buscando lo que
se ha perdido y problamente sea ya muy tarde para encontrar.
Ya no oigo las voces que me gritaban tu nombre, ya no siento
las caricias que tiñieron mi piel de deseo y fuego.
Tus lagrimas quemaron mi jardin y ahora problablemente
moriré de pie como un viejo arbol gastado, pero mientras
seguire buscando.
Buscar, seguir buscando como las hojas secas que el
viento arrastra calle abajo.

ROSAE

martes 09 noviembre 2010

Tu que una vez fuiste niña, mi pequeña rosa enamorada.
¿Por que me castigas con verte ahora triste y ajada?.
por que he sentido en mis manos muchas luces, pero
la tuya fue siempre la más brillante, y ahora solo el
gris me das con tus dedos quemados.
Me cuentas que cuando mueres por alguien y toca llorar
como solo una mujer sabe llorar. Todo se te vuelve sombras.
Te rindes y que. Que más da ya, si el amor te ha quemado.
Ahora todo son cuentos, mentiras que vuelves realidad con
cada palabra.
Solo fantasias que vendes de tu propia realidad enloquecida.
¿Donde está mi niña adorada?. ¿Donde aquel corazón que tanto
palpitaba?.
Ya solo puedo verte como mujer de día, hada de noche, muñeca
rota de madrugada.

21 DE SEPTIEMBRE

sábado 06 noviembre 2010

Hoy vuelve a ser su cumpleaños, esta vez son 38. Con este son ya dos cumpleaños que paso sin ella.
Y como cada cumpleaños que ella no esta me he puesto a escribir.
No se cuanto tiempo sera esta vez, pero casi seguro que regresa, por lo menos lo ha hecho los ultimas
dos veces. La primera vez que me abandonó tenia casi 30 años. Se fue 3 meses antes de su cumpleaños. Me cuerdo que fue la vez que más dolió, sus palabras diciendome que habia conocido a
alguien en el autobus, que lo habia seguido viendo a mis espaldas, y la estocada final, que se habia enamorado.
Su boca solicitaba mi perdon, sus manos acariciaban mi cuerpo tembloroso y su ropa recogia mis lágrimas.
Pero sus ojos ya no me miraban, volaban hacia la ventana, como los de un pájaro que busca la libertad de su
jaula.
Con nada la pude retener y se marchó.
Fueron dos meses de estar muerto en vida, anhelando el final. La idea del suicidio no cruzó por mi mente, si no
que acampaba a sus anchas por ella. Tres meses mas de negación y seis meses de aceptación. Solo viviendo
de viejos recuerdos y la esperanza de su vuelta, y asi pasó otro año. Y cuando ya empezaba a caminar solo, ella
volvió. Llamó a mi puerta una mañana, herida, deshecha en lágrimas, suplicando mi perdon.
En sus manos una maleta llena de arrepentimientos y promesas. Y yo la volví a aceptar. Y regresó a mi boca el
dulce sabor del amor, ese sabor que solo recordaba vagamente.
Y asi durante tres años, bebiendo de sus besos y arropado en sus caricias. Pero esta vez no hubo un adios,
simplemente fue una nota y nisiquiera de su puño y letra. En ella decia que se odiaba por ser asi, pero no
podia soportar engañarme, y por eso se marchaba, y que al no verse capaz de contarmelo a los ojos, dejaba
aquella nota sobre la almohada.
Y otra vez se fue persiguiendo una nueva ilusión. Esa vez, la verdad ya no dolió tanto, tal vez por que yo, en lo
más profundo de mi ser lo sabia. El dolor vivió en mi casa otro año más, luego tambien se fué. Despues de
tres años entró en el café, donde casi siempre suelo desayunar. Se quedó de pie mirandome, esperando mi
reacción, más delgada, pero hermosa como siempre.
Le hice una seña, sonrió con una inmensa alegria y se sentó.
Un año más me dió la vida y yo le dí cuidados, y como cada noche entre sus brazos pensaba cual seria la
última.
Y hoy ya son dos años que la espero.
Una vez hace tiempo me pregunté, ¿y por qué?. Por que la acepto, por que la maldigo. La respuesta fue sencilla. Una vez ya hace muchos años, le dí mi amor, tanto fué, que no quedó nada para otra mujer, y cada
vez que vuelve, me exprime otro poco del que aun me queda y que lleva su nombre. Porque aunque con cada
abandono muero un poco más y destroza más mi corazón, mi mente y mi autoestima, con cada vuelta, vuelvo
a sentir la vida en mis venas. La vida que le entregué cuando la conocí, y que ella me devuelve de vez en cuando, ella, mi dueña.
Y aqui sigo, como un perro fiel aguardando su regreso, como siempre sin preguntas ni reproches, solo anhelando que me regale un beso o su cuerpo me de calor. Recogiendo las migajas que ella me lanza.
Y ahora el miedo ya no es que se vuelva a marchar, si no que no vuelva.
Solo una vez entreguè mi amor, y fue para toda la vida